La guerra de brujería mortal entre dos pandillas costeñas
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Son muchos los pandilleros que se encomiendan a fuerzas oscuras.
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Álvaro Palacio

La guerra de brujería mortal entre dos pandillas costeñas

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Esta tenebrosa historia ocurrió entre bandas de Carrizal y Buenos Aires.

En la Costa han ocurrido historias insólitas como la de dos pandillas que decidieron exterminarse entre ellas no solamente con pistolas y navajas, sino por medio de la magia negra. Aún muchos testigos recuerdan como ‘La Olla 31’ del barrio Carrizal y ‘Los Maseteros’ de Buenos Aires, fueron muriendo de manera horripilante y nauseabunda a causa de la hechicería.

“Al Checho nuestro líder le pusieron una trampa, ya que se enamoró por un embrujo de una chica que lo sirvió en bandeja de plata en el parque de Buenos Aires, para que los Maseteros lo mataran. Desde entonces quisimos vengarnos también con brujería y se desató una guerra mortal”, relata Ricardo Martin, alias El Sereno, antiguo miembro de la extinta banda La Olla 31.

Agrega que en pleno sepelio del Checho en el cementerio Calancala, buscaron a una bruja llamada Eloísa, para que el difunto vengara su muerte por medio de la magia negra. “Al cementerio fuimos todos los de la pandilla en motos haciendo disparos al aire.

La bruja Eloísa nos aseguró que amarró un marranito vivo dentro del ataúd con los nombres de Los Maseteros y dijo: ‘¡Así como chilla el marrano lo harán los que te mataron!’”, rememoró Martin. Posterior a esta frase de Eloísa, se escuchó un disparo por parte de uno de la banda que mató a un espía que estaba dentro de la multitud. Mientras que otro se escapó para contar todo a la otra pandilla.

MUERTES OSCURAS ENTRE LOS BANDOS

Ricardo cuenta que empezaron las terroríficas muertes al día siguiente, varios miembros de Los Maseteros llegaban al Hospital de Barranquilla y morían de una extraña hemorragia cerebral.

También se cuenta que El Pato, líder de Los Maseteros, llegó solo donde ellos en una especie de borrachera y lo mataron a puñaladas. Otros de los pandilleros empezaron a suicidarse de maneras escalofriantes a altas horas de la noche. Además morían en extraños accidentes e infartos fulminantes.

“Andábamos nerviosos, parecía que hubiera caído sobre nosotros un castigo ya que cada semana éramos menos. Pero un brujo se me acercó y me dijo que podía evitar esta tragedia, ya que había visto como sepultaban los restos de un brujo llamado Catalino. Estos los arrojaron en varias partes con los nombre de cada uno de la pandilla”.

ANULACIÓN DE LA BRUJERÍA

Ricardo relata que buscó a la bruja Eloísa, pero la habían matado, así que le tocó solo encontrar los restos y unirlos para acabar así con las muertes; pero casi todos los pandilleros habían fallecido, solo faltaba él. Su nombre lo encontraría en la última parte faltante del cadáver: una calavera que reposaba en una bóveda abierta del cementerio Calancala, según las indicaciones del brujo.

“Al anochecer llegué a la bóveda y me di cuenta que la calavera no era la del brujo Catalino, tenía el nombre de Silvana Gutiérrez y una carta que decía ‘Hija mía mi promesa está completa ya las dos bandas pagaron por tu muerte’”.

Volteó hacia atrás y vio al brujo que le había dicho donde encontraría los nombres con los restos, quien le dijo: ‘Era mi hija y el 11 de octubre de 1996, ustedes en tregua con la otra banda la violaron y la mataron, yo enterré los restos con su nombre en venganza y hoy tú los devuelves pero pagaras también”.

Hoy Ricardo es el único sobreviviente de estas dos bandas, esta parapléjico luego de que el brujo le disparara en la espalda. Solo puede mover sus ojos y contar esta terrible historia, sin embargo hay varias personas que aseguran que su relato es producto de alucinaciones causadas por el mismo maleficio que recibió.

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