¿Por qué unos demonios protegían Notre Dame?
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Redacción ALDIA

¿Por qué unos demonios protegían Notre Dame?

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Las gárgolas del templo fueron objeto de polémicas tras el incendio.

Tras extinguirse el fuego que al anochecer del pasado Lunes Santo consumió parte de la Catedral Nuestra Señora de París (Notre Dame), monumento icónico de la cristiandad en Europa; no faltaron acuciosos que saltaran en redes sociales a formular algunos interrogantes al margen de la conflagración misma, de lo que se perdió y se salvó; o de la lluvia de euros que rápidamente brotó para garantizar la restauración del templo; que como aseguró el presidente francés Emmmanuel Macron tardará cinco años.

El tema de múltiples controversias se dio en los días claves de Semana Santa (jueves y viernes), y apuntó hacia las gárgolas que dominaban las alturas del templo, y que al parecer se salvaron de las llamas porque días antes las habían removido debido a las obras de adecuación que se adelantaban en el edificio sacro.

Las gárgolas, según la historia, son figuras arquitectónicas de aspecto aterrador, fabricadas en piedra, con características diabólicas y siniestras que, paradójicamente, algunos les dan un sentido religioso, pues para el catolicismo tienen propiedades de guardianes para enfrentar o ahuyentar demonios; de ahí su ubicación estratégica en las alturas de Notre Dame.

Debido a esta discordancia entre lo divino que supuestamente protegen, y la imagen infernal que las representa, se planteó la polémica en redes. ¿Por qué figuras incompatibles con la filosofía de la Iglesia Católica, son mostradas como guardianes protectores contra demonios, y especialmente en un templo símbolo del catolicismo como Notre Dame?

De hecho una de las leyendas que comenzó a circular tras el siniestro, es que este se originó porque las gárgolas habían sido quitadas de sus lugares de ‘defensa’, y por ende el templo quedó “desprotegido”, a merced de la furia de los demonios.

En verdad el aspecto de las tales gárgolas no es nada agradable, efigies de apariencia satánica, hay una que la representan devorando a un niño, y esas fueron la razones por las que se planteó la polémica en redes, pues resultan figuras incompatibles, antagónicas con la filosofía de la Iglesia Católica.

Sobre ese aspecto Edwin Estrada, pastor de la iglesia Casa de Dios en la Roca, declaró a AL DÍA que las cosas de Dios deben inspirar belleza, porque Dios es amor. “No es bien visto que figuras con rasgos monstruosos y con una historia de oscuridad y demonios estén en los templos. Todo lo que tiene que ver con él debe inspirar paz y tranquilidad, cosas que den luz. Desde mi punto de vista personal no es bien visto la tenencia de estas figuras en un templo que como ya lo dije debería inspirar más cosas del Señor”.

Por su parte el arquitecto-historiador Ignacio Consuegra le baja el tono al sentido religioso de estas figuras, y afirma que son elementos formales que conforman una estructura arquitectónica. “Notre Dame es el muestrario más importante y elocuente del estilo gótico en su plenitud, quitarlas o transformarlas ahora sería como tumbar las murallas de Cartagena”.

En un sentido similar se pronunció el arquitecto de templos Rodrigo Daza, que no les da a las gárgolas una importancia particularmente especial, distinta a un elemento constructivo funcional en cualquier construcción gótica. “La función de las gárgolas es drenar o evacuar el agua de lluvia lejos de los muros para evitar su deterioro, más nada. En los templos cristianos no tienen ninguna otra función de tipo litúrgico. Normalmente son un tubo o ducto. El latín gárgola significa garganta o gárgaras, por el ruido que produce un líquido al pasar por un tubo. De hecho las primeras gárgolas también eran llamadas grifos”. Por tanto no se le debe dar ninguna connotación religiosa, se desprende del concepto del profesional.

Hay dos tipos de gárgolas, las propiamente dichas para evacuar aguas lluvias, y las que solo tienen una función decorativa, que por lo general aparecen como sentadas se les llama también quimeras. “Sobre su apariencia grotesca existen dos teorías: una que representan almas en pena apartadas de Dios, y por lo tanto aparecen fuera del edificio siempre de espaldas al templo propiamente dicho, y otra teoría que explica que efectivamente son guardianes de apariencia feroz que protegen al templo de la entrada de demonios. De cualquier forma estas figuras no cumplen ninguna función litúrgica”, precisa el arquitecto Rodrigo Daza.

En opinión de Pedro Pinto, del equipo de la Arquidiócesis de Barranquilla Arte Sacro, asesores de diseño y arte de templos, las gárgolas fueron incorporadas como elemento ornamental en una restauración en 1844, no pertenecen al diseño original de Notre Dame.

“Las gárgolas responden a una época de la historia y al deseo de estilizar también el templo además de cumplir su función, no podemos olvidar que el arte también estudia la fealdad, y no despegarnos de la historia misma recordando que las representaciones de fealdad también nos remiten a Dios y su poder”, precisa Pinto.

Por Dayanna Escorcia 

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