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De diabla a santa, la metamorfosis de María Fernanda Yepes
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Jonathan Díaz Cárdenas

De diabla a santa, la metamorfosis de María Fernanda Yepes

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La actriz protagoniza la serie ‘María Magdalena’.

La carrera actoral de María Fernanda Yepes ha estado ligada a papeles cargados de mucha sensualidad y violencia. Aún se le recuerda como La Diabla en la serie Sin tetas no hay paraíso, o por Rosario Tijeras, producción en la que lució como una mujer despiadada experta en el manejo de armas.

Luego de 12 años de crecimiento profesional a la actriz paisa le llegó un papel ‘muy blanco’, le da vida a María Magdalena, en la serie de ficción inspirada en este personaje bíblico. María Fernanda  Yepes dialogó con AL DÍA sobre este reto profesional, y de lo que implicó rodar la producción que transmite el Canal Caracol de lunes a viernes a las 10:00 p.m. También contó la conexión espiritual que tuvo el elenco durante los seis meses de rodaje.

¿Cómo ha sido esta metamorfosis de diabla a un personaje bíblico?

Han sido bastantes años de trabajo, de La Diabla en Sin Tetas... hasta hoy han pasado 12 años. He hecho todo tipo de personajes, sin embargo el más recordado es La Diabla, después Rosario Tijeras que también tiene esa combinación peligrosa de belleza y manejo de armas, pero bueno ahora me siento feliz con este duro reto. Creo que no hubiese podido interpretar este personaje en otro momento de mi vida, hasta ahora me siento lo suficientemente madura como actriz y como mujer, porque es un personaje que tiene mucho peso y es muy exigente.

¿Qué tan aterrizada es la historia a los textos bíblicos?

Es una historia de 60 capítulos con unos lineamientos históricos y unos pasajes de la Biblia que se respetaron, pero también gran parte de la serie es ficcionada para hacerla más entretenida sin perder el objetivo que es dejar en cada capítulo una gran reflexión a nivel espiritual.

Cuéntenos un poco sobre el rodaje de la serie

El rodaje de seis meses significó un gran desafío no solo para los actores, sino para el equipo de producción y de arte porque les tocó recrear desde el Desierto de la Tatacoa o el Cabo de la Vela muchos escenarios para hacerlos parecidos a Jerusalén, y todos los sitios por donde peregrinó Jesucristo. Eso digamos que es lo más impresionante que en la pantalla se siente que todo el tiempo estuvimos en la Tierra Santa. La mayoría de las locaciones fueron la Sabana de Bogotá, también se construyeron unos set de grabación en Bogotá. Solo fuimos a Marruecos unas semanas, pero da la sensación de que siempre estuvimos grabando allá.

¿Cómo se integró con el elenco?

Tenemos una cuota Latinoamericana hay actores mexicanos de mucho peso, como Gustavo Sánchez Parra, también está el boricua Luis Roberto Guzmán, y los colombianos Andrés Parra y Manolo Cardona. Nos debemos sentir muy orgullosos porque estamos contando esas historias bíblicas por primera vez a nivel latino, porque nos las habían contados los turcos y los portugueses, pero en español nunca se había hecho.

¿Qué visión tenía antes de interpretar a María Magdalena y con cuál se queda ahora luego de encarnarla?

Pues creo que la que tenemos todos los católicos o el cuento que nos echaron de que era una pecadora, pero siento que fue una mujer mal juzgada. Muy avanzada para la época, revolucionaria, culta, sabía leer y escribir en una época en la que las mujeres solo estaban destinadas para procrear y las tareas de la casa, y por eso fue diferente. Sinceramente creo que fue mal juzgada, al punto que ya la Iglesia la avaló como una santa, la canonizó, porque ella fue una fiel seguidora de Jesús. Quiero decir algo que es mi visión y creo que este personaje a pesar de que data de la época de Cristo, tiene un mensaje para la mujer actual, tiene mucha lucha femenina, precisamente para que se le reconozca un puesto en la sociedad, su mensaje es muy potente.

¿Qué tiene María Fernanda Yepes de este personaje?

Pues yo tengo solo la bata de María Magdalena que me la quedé (risas), como actriz mi tarea es prestar mi vehículo que es mi cuerpo para ponerle voz y energía a un personaje, ojalá tuviera algo de ella, me encantaría tener algo de su energía y su poder, pero si me identifico mucho con su labor y ese mensaje de lucha que tiene para darle al mundo.

¿Sintió la presencia de ella en algún momento del rodaje?

Algo que nos marcó a todos fue que cuando grabábamos la escena de la crucifixión de Jesús, en el desierto de la Tatacoa, hizo un día hermoso, con un sol potente y al final de la tarde, justo en el momento de la grabación, se cerró el cielo y empezó a llover, tal como está escrito en la Biblia. Todos quedamos callados, súper sorprendidos. Fue una experiencia muy bonita.

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