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Fallece Abel Leal Díaz, gloria del béisbol colombiano

El bolivarense murió la madurgada de este sábado en la clínica Blas de Lezo de Cartagena.

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El béisbol colombiano está de luto. El pelotero bolivarense Abel ‘El Tigre’ Leal Díaz falleció en la madrugada de este sábado, en la clínica Blas de Lezo de Cartagena, donde se encontraba internado desde hace 46 días.

Leal venía con problemas de salud desde hace tres años. Había sido operado por un cáncer de colon y el pasado jueves estuvo nuevamente en el quirófano por un inconveniente de intestino.

Su huella en la pelota caliente del país es enorme. Era un temible jonronero que despachó cuadrangulares en todos los estadios de Colombia por los cuales anduvo. La afición siempre recuerda su poder a la hora de batear y el vuelacercas que despachó frente a Atlántico en la final del Torneo Nacional, el 30 de septiembre de 1972, en Santa Marta, en el noveno episodio, con dos outs, dos bolas y dos strikes en la pizarra.

Los atlanticenses vencían 2-1 a Bolívar hasta que Leal aguó la fiesta, conectó el bambinazo al lanzador Ascensión Díaz e igualó el juego. Posteriormente, ya en extrainning, los bolivarenses lograron la carrera que significó la victoria 3-2. Este es uno de los capítulos más rememorados en la legendaria rivalidad besibolística entre las dos selecciones de la Costa Caribe colombiana.

“Era una final y ante el encarnizado rival de siempre como lo es Atlántico. No venía haciendo un gran torneo, pero el mánager, ‘el Loco’ Díaz, un cubano, me mantenía la confianza para poder definir. Estaban colgados dos outs, perdíamos dos por uno en el cierre del juego, la baja del noveno. De repente me paro en la caja de bateo frente a Ascensión Díaz, el muy buen lanzador que tenía el Atlántico. Era de Turbaco. Estaba en la cuenta de dos bolas y dos strikes. En el quinto lanzamiento la mandé fuera del estadio de Santa Marta (Rafael Hernández Pardo)”, contó Leal en una entrevista con AL DÍA en 2015.

“Fue tremendo. Esos partidos entre Bolívar y Atlántico eran como los de fútbol hoy en día. Como los clásicos. Se paralizaban las ciudades para seguirlos por radio. Cuando regresamos a Cartagena para la celebración, escuché la historia de una persona que había fallecido del corazón por el impacto emotivo que significó eso. Édgar Perea ya daba por campeón al Atlántico. Cuando pasamos por el río Magdalena para volver a la ciudad, nos agarraron a piedra. Estábamos pasando por la tierra del rival y la gente estaba ardida. Pero todo eso hacía parte del folclor y la pasión que despertaba el béisbol en nuestra tierra. Fueron años maravillosos”, relató el dueño de la tercera base de las selecciones bolivarenses.

Cuentan los periodistas que vivieron aquella época, que el estadio samario se encontraba lleno y que luego del jonrón muchos aficionados de Bolívar invadieron el campo y le regalaron dinero en efectivo a Leal. “La saqué a la calle por el ‘left field’, la bola se metió en una casa. El partido se suspendió momentáneamente porque la gente se metió al terreno y me empezaron a dar plata, llegué a recoger como 900 pesos. El que se encontró la bola se presentó al hotel para que se la autografiara y no me la quiso regalar, lo que hizo fue darme 10 bolívares”, comentó Leal Díaz en libro ‘La historia del béisbol aficionado en Colombia’, escrito por Raúl Porto Cabrales.

El pasado 28 de marzo ‘El Tigre’ cumplió 79 años. Sus familiares llegaron hasta la clínica y allá le festejaron el cumpleaños. “Era un hombre muy fuerte. El jueves, cuando lo sacaron de la UCI para llevarlo a cirugía, con su característica alegría nos dijo: ‘mijos’, espérenme ahí que ya vengo”, recordó Evaristo González, hijo de crianza de Abel Leal, en diálogo con EL HERALDO.

“Tuvo 14 hijos, dos fallecieron, los demás, afortunadamente estamos vivos”, expresó González. “Era un gran padre, tremenda persona. Grande de estatura, con un cuerpo imponente, pero a la hora de la verdad era un bebé por cómo trataba a sus amigos y familiares, fue un hombre ejemplar”, agregó.

Abel jugaba como antesalista, posición en la que siempre se destacaba por su seguridad con el guante, pero pararse en el plato y poner a sonar el madero era lo suyo. Varias veces se coronó campeón nacional con Bolívar y obtuvo el subtítulo mundial aficionado con la Selección Colombia en 1971. Jugó en cuatro equipos del béisbol local: Colpuertos, Águila, Getsemaní y Kola Román.

“Sudó la camiseta de Bolívar durante más de 20 años, conectó trece hits seguidos en un Torneo Nacional en Santa Marta en su debut, bateó jonrones en todos los estadios donde jugó y despachó ocho cuadrangulares consecutivos en un Torneo Nacional en Medellín. Además se convirtió en el jugador amateur que botó la pelota en el estadio de Panamá en 1976, allá tiene tremenda placa en toda la entrada del estadio. Y lo más grande y recordado en su carrera fue el jonrón en Santa Marta frente a Atlántico en el último inning, cuando Bolívar perdía”, recordó con emoción Evaristo González.

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