ESPECIAL | Chamaco Ramírez, heredero del legado de Ismael Rivera
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Ramón Luis Ramírez Toro, conocido artísticamente como Chamaco Ramírez
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Redacción ALDIA

ESPECIAL | Chamaco Ramírez, heredero del legado de Ismael Rivera

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Ejemplo de lo que es un sonero natural.

Los que crecimos a finales de los 60 oyendo los fraseos traviesos de Ismael Rivera, nos sorprendimos gratamente cuando encontramos a un auténtico heredero del legado y la lírica del cantante de la calle Calma, alguien que logró interpretar el sonido callejero y el espíritu díscolo del pueblo.

Se trata de Ramón Luis Ramírez Toro, mejor conocido como Chamaco Ramírez, a quien su excelsa calidad de intérprete del alma de barrio le deparó el título otorgado por su pueblo: Sonero natural.

Es cierto que a principios de los 60 el goce juvenil se había familiarizado con los sonidos de las orquestas innovadoras de Charlie Palmieri y la Duboney, Johnny Pacheco y su Charanga, Ray Barreto y la Moderna, Joe Quijano y su Conjunto, Orlando Marín, Joe Cuba y su Sexteto; y por supuesto Ricardo Ray con sus cantantes Bobby Cruz y Chivirico Dávila.

No obstante el sonido propio de las barriadas de Puerto Rico solo lo ofrecía la música diferente de Cortijo y su Combo, cultor de la bomba y la plena, que brindó un marco para la genial improvisación de Ismael Rivera.

En ese momento de efervescencia musical en que los negros y mulatos enarbolaban sus derechos y su historia de dolor y de alegría a través de sus voces rebeldes, surge en Puerto Rico la orquesta de Tommy Olivencia con la voz líder de Chamaco Ramírez, cantante que merece un sitial de honor por su gran calidad vocal y sus dotes de compositor.

Chamaco Ramírez, al igual que Ismael Rivera nació en Santurce. Desde su incursión en el ambiente musical se empezó a destacar por su capacidad de improvisación, con una característica esencial, montaba su inspiración sonera en el escenario de su pueblo: en sus frases, figuras, necesidades y frustraciones. Chamaco logró introducir el imaginario de la gente del común en sus canciones, brindarles el ropaje de ritmo y la clave urbana en un proceso que él mismo denominó ‘La Salsa de Ahora’.

Ramírez se vinculó a los 16 años en la orquesta de Tommy Olivencia, quizá de ahí procede su apodo legendario. Esta agrupación era una verdadera escuela de cantantes y músicos que gozaba de gran prestigio en Puerto Rico. Estaba conformada por dos saxos, tres trompetas y ritmo. En la vocalización se destacaron además de Chamaco Ramírez, Paquito Guzmán, Sammy González, Simón Pérez, Lalo Rodríguez, Marvin Santiago, Gilberto Santa Rosa, Héctor Tricoche, Frankie Ruiz, Mel Martínez, y también nuestro Nelson Pinedo.

En la primera grabación del sello Tioly Records, de propiedad de Olivencia, acompañaron a Chamaco en los coros Roy Rosario y Nacho Sanabria, este último muy conocido en Barranquilla por su tema Romance Guajiro. Chamaco debutó en el álbum con la composición de su autoría titulada Trucutú. En este primer trabajo discográfico aparece otra composición suya en compañía de Chivirico Dávila, la guaracha La Vecina de al lado.

A mediados de los 60 la Orquesta de Tommy Olivencia produce bajo el sello Inca el LP Fire-Fire, (Fuego- Fuego), en el que se destaca el tema El Papaso de Kako, una composición de Chamaco Ramírez con la que brinda un homenaje al timbalero Francisco Bastar, más conocido como Kako.

Plantó bandera

En 1975 Tommy Olivencia y su orquesta con Chamaco Ramírez, graban el álbum Planté Bandera, que tiene varios aspectos importantes pues el Sonero Natural interpreta todas las melodías acompañado en los coros por Héctor Lavoe, Adalberto Santiago y Yayo, El Indio. Mientras que la producción musical la dirige Luis ‘Perico’ Ortiz. De otro lado es pertinente nombrar que con excepción de Trucutú, que se vuelve a grabar, el resto de las composiciones son del maestro Tite Curet Alonso.

La calidad de esta grabación y los protagonistas de ella la convierten en una de las más apetecidas por salseros, y sus temas resuenan permanentemente en estaderos y emisoras.

Este excelso vocalista boricua también participa en el álbum clásico de The Alegre All Star titulado They Just Don’t Makin Like Us Any More. En este se desempeña como corista en los temas Manteca y Se acabó lo que se daba. Su nombre también quedó registrado en el álbum de Francisco Bastar, Kako, titulado Sock it to me latino, con el sello Musicor, al lado de Cheo Feliciano, Chivirico Dávila, Azuquita, Bobby Marín, Frankie Figueroa y Many Román, vocalistas reconocidos en el mundo de la salsa.

En reciente conversación que tuve en Puerto Rico con Chamaco Ramírez Jr., hijo del sonero, le pregunté sobre el tema de música jíbara titulado El que nadie esperaba, con la orquesta Chino y su Conjunto Melao, en el que identificaba la voz de su padre.

Este me comentó que efectivamente esa era la voz de Chamaco, pero en la orquesta utilizaron otro nombre, por los consabidos problemas de las disqueras. Los otros cantantes que participaron en esa producción fueron Chino de Jesús, Juan Lan Franco y Pupy Torres.

Rodeado por los grandes

A finales de 1970 Chamaco graba la que sería su última producción musical en el sello Inca, esta vez bajo la dirección y los arreglos del gran pianista Javier Vázquez, quien reúne a grandes figuras como Chocolate Armenteros, Harry D’Aguiar, Monolín González, Mario Rivera, Elpidio Vazquez Jr., Alberto Valdez, Édgar López, Mike Collazos, Jorge Maldonado, Adalberto Santiago y Tito Allen. Como podemos observar se conformó una verdadera All Stars para grabar en la voz de Chamaco Ramírez temas como San Agustín, de la autoría de Tite Curet Alonso; Fanía composición de Reynaldo Bolaños, y dos composiciones del mismo Chamaco tituladas Adivínalo y No es Vacilón. El LP en mención se tituló: Chamaco Ramírez Alive and Kicking. Como dato curioso Ron Levine, el ilustrador del larga duración, presenta una caratula en la cual Chamaco está dentro de un ataúd levantándose, ya que en español lo que quería decir es que ahí estaba vivito y coleando. Pero también se puede entender como presagio de algo que le podría pasar, dada su vida desenfrenada. Después de grabar este trabajo, Chamaco Ramírez muere asesinado en la zona del Bronx en Nueva York, el 27 de marzo de 1983.

Así lo ven sus colegas

Simón Pérez, quien reemplazó a Chamaco en la orquesta de Tommy Olivencia, es contundente al preguntarle quién es a su juicio el mejor cantante puertorriqueño. “Como Chamaco no hay dos”, sentencia.

Johnny ‘El Bravo’ López, Herman Olivera y Mike Cora, coincidieron en ratificar lo expuesto por Pérez. De igual manera Olivera comentó que en Puerto Rico se está realizando un documental que tiene el mismo nombre del último trabajo musical de Chamaco Ramírez, en el cual se había entrevistado a muchos referentes de la salsa como Cheo Feliciano, quien en su momento dijo que Chamaco Ramírez había sido “uno de los soneros más destacados de la época”.

Por su parte Lalo Rodríguez manifestó: “El único vocalista que me puso a dudar de mis capacidades fue Chamaco Ramírez, ya que rompía la clave y entraba en el coro cuando le daba la gana”.

Gilberto Santa Rosa declaró que Chamaco “era un ejemplo vivo de lo que es un sonero natural, espontáneo y callejero”. Entre los entrevistados también estaban Luis Perico Ortiz y Pupi Cantor, quienes manifestaron que después de Ismael Rivera estaba Chamaco Ramírez, este último después indicó, que un Chamaco más nunca vuelve a nacer.

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