Historias

“Lo descubrí por las cejas y la forma de la boca”

La patrullera Yesenia Guerra nos cuenta cómo capturó al señalado asesino de la niña Salomé.

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La perspicacia de la patrullera de la Policía Yesenia Guerra, de 29 años, fue la clave para capturar a Raúl José Barrios Altamar, alias ‘Guamero’, señalado como el asesino de la niña Salomé Sofía Jiménez Mendoza, de 3 años, baleada durante el atraco a un bus, el sábado antepasado en el barrio Pumarejo.

La muerte de Salomé causó un hondo pesar entre la ciudadanía y posiblemente marque un punto de quiebre en la forma de castigar a los atracadores de buses en Barranquilla y su Área Metropolitana, ya que la ciudadanía exige que se imponga una pena ejemplar a los responsables.

El asesinato ocurrió el sábado 23 de marzo y las autoridades (a través de la Oficina de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Distrito de Barranquilla; y la Policía Metropolitana), se pusieron la meta de capturar a los responsables en el menor tiempo posible.

Y cumplieron, porque en menos de 24 horas detuvieron a Brayan De Jesús Rivera Hernández, 25 años, quien al otro día reconoció haber manejado la moto que se uso en el atraco.

Y el miércoles 27 de marzo, cinco días después del asesinato de Salomé, cayó el señalado asesino: Raúl José Barrios Altamar, 25 años, alias ‘Guamero’.

AL DÍA entrevistó en exclusiva a la patrullera Yesenia Guerra, quien reconoció al supuesto homicida en la Unidad de Servicios Especializados en Convivencia Ciudadana y Justicia, UCJ, (antigua UPJ) a donde había llegado después de que lo encontraron vagando por el barrio El Silencio, en Barranquilla, indocumentado y en actitud sospechosa.

¿Cómo se enteró del asesinato de Salomé?


Me enteré el mismo día que ocurrió, a los pocos minutos de que pasó, por los canales institucionales de comunicación se reportó esa novedad y luego leí lo que publicaron los medios, como AL DÍA. La noticia me impactó mucho porque yo también soy madre, tengo un niño de 4 años, y la noticia del asesinato de la niña fue muy fuerte. Yo creo que para cualquier ciudadano y para cualquier mujer, cualquier mamá, debe ser muy duro el asesinato de un hijo de apenas 3 años, Salomé para mí es un angelito y no merecía eso que le pasó, son cosas que uno a veces no entiende.

¿Cómo reconoció a Brayan De Jesús Rivera Hernández?


Mi general Marino Botero Coy, comandante de la Mebar, nos dio la consigna de capturar a los responsables en el menor tiempo posible, era la meta y teníamos que cumplirla. A los policías nos mostraron las fotos de los presuntos asesinos y la consigna era capturarlos. A los que prestaron servicios en UCJ nos dijeron estar muy atentos porque llegan muchas personas indocumentadas. Ese día yo entré en el turno de 1 pm a 9 pm, y cuando llegué observé a este hombre joven en los calabozos y lo reconocí.

¿Qué hizo después?


Bueno, yo apenas lo vi me vino a la mente la foto que nos habían distribuido, sobre todo lo reconocí por las cejas y la forma de la boca. Lo llame y le pedí que me dijera su nombre, y se identificó como José Barrios Arguedo, o sea se cambió el nombre y el segundo apellido. Él me dio ese nombre falso y enseguida yo saqué mi celular y le dije a una compañera que me ayuda en locker que lo mirara bien y comparara, porque ese muchacho era el que nosotros andábamos buscando, lo saqué por las cejas y la forma de la boca. La compañera comparó y también se dio cuenta de que era él, entonces llamamos a nuestro superior, mi Cabo, y él nos respaldó.

¿Rivera Hernández les dijo algo?


No, él se quedó callado después de que yo le pregunté el nombre y nunca volvió a hablar nada. Cuando llegó mi Cabo lo llamó y le preguntó ¿Usted como se llama? y yo vi como él tipo tragaba en seco y se puso pálido, literalmente pude ver cómo se le hizo como un nudo en la garganta, y supe enseguida que teníamos al presunto asesino. Se les informó a los superiores y se realizó la plena identificación a través de las huellas dactilares.

¿Qué pasó después de la captura?


Los compañeros me felicitaron y hasta los contraventores que estaban encerrados con él me felicitaron por haberlo descubierto, y me contaron que lo había llevado una patrulla, y fingía ser indigente, que lo veían raro porque no hablaba con nadie. Los propios contraventores me dieron felicitaciones mi ‘patru’, usted es la mejor, porque un tipo que le hace eso a una niña no tiene perdón.

¿Qué siente tras lograr esta captura?


Como Policía siento satisfacción de haberlo descubierto y capturado. Como miembro de la institución siento una felicidad enorme de darle un resultado positivo a nuestra ciudadanía. Fue un trabajo de equipo para llegar a este resultado, muchos policías trabajaron sin descanso para lograr las dos capturas, hubo mucha labor investigativa como en todos los casos de homicidios que atendemos. Dios me dio la gracia de reconocerlo y aportar un grano de arena para hacer justicia con ese angelito.

¿Qué mensaje les daría a los papas de Salomé?


A Doraine Mendoza y Albert Jiménez les digo que se apeguen mucho a Dios, es el único que los puede ayudar, es el único que nos da fortalece para todo. A la mamá le dijo especialmente que ahora nada de lo que le digan le va a calmar ese dolor, yo personalmente cuando he tenido esos problemas así hago mucha oración, y me siento más calmada. Dios la está mirando y en algún momento le va dar fortaleza para salir adelante. Lo único que le digo es que busque a Dios.

¿Cómo se ve el futuro?


En la Policía hasta que Dios me de vida, seguir avanzado en mi carrera, siempre me han llamado la atención las especialidades de Policia Judicial, Sijín e Infancia y Adolescencia. Mi esposo me molesta en la casa y me dice que yo tengo dotes de investigadora para trabajar en la Sijín.

¿Cuánto tiempo lleva en la Policía?


Siete años.

¿Cómo fue su camino para entrar a la institución?


Soy de Sahagún, Córdoba. Yo salí del colegio y me gradué como técnico en sistemas. En 2012 me presente al curso de patrullera en la Escuela de Policía Carlos Eugenio Restrepo, en el municipio de La Estrella en Antioquia.

¿Qué recuerda de ese curso?


El curso duró un año y recuerdo especialmente los ejercicios físicos y la disciplina que nos inculcaron, también todos los temas de las clases, especialmente los Derechos Humanos y los Derechos de los ciudadanos. Muchos de los que empezaron el curso no los terminaron. Recuerdo también que nos recibieron con una fogata de una hora y luego empezamos a ‘boletear’ y nunca paramos.

¿Por qué se vinculó a la Policía?


Mi abuelo era pensionado y siempre me gustó seguir su ejemplo, trabajar con la ciudadanía, colaborar, ayudar en esos casos donde uno puede aportar algo.

¿Su abuelo fue policía?


Sí, pero él ya falleció de un infarto, tengo muy bonitos recuerdos de él, me dan ganas de llorar, siempre fue un buen ejemplo para nosotros, cariñoso, atento, amable, nunca dio de que hablar, que tomador, peleonero, ¡nada de eso!, siempre fue una persona correcta, un excelente agente de la Policía, ayudaba a la gente. Él fue mi ejemplo para entrar a la Policía y siempre me respaldo para que entrara a la institución.

¿La alcanzó a ver cómo policía?


Salí de la escuela en diciembre de 2012, tenía ya como dos meses trabajando en la vigilancia cuando falleció. Lastimosamente no, no…(Se le quiebra la voz) no alcanzó a verme así, en la institución que era lo que yo quería, todos estos logros no los alcanzó a ver.

¿Cuál fue su primera misión como policía?


En Medellín, a la vigilancia, vigilar en moto.

¿Cómo fue esa experiencia?


Medellín (hace un pausa larga) es complicada, es una ciudad complicada, yo trabajé en diferentes zonas, incluyendo las comunas, de las más sanas a las más complicadas en cuanto orden público. Siempre trabajé en la Estación Belén y cubríamos varios cuadrantes a algunos como AltaVista, Belén Rincón son peligrosos y nos tocaba llegar con fusil, chaleco (antibalas) y sin reflectivos, porque había bandas criminales, no sé cómo esté eso ahora, pero entre ellos mismos se tiraban y teníamos que subir con armamento de combate por seguridad.

¿Qué aprendió de esa época?


A no confiar en nadie, desconfiar siempre, y estar siempre en la jugada, en la juega, pendiente, porque cuando menos uno se esperaba le estaban disparando de arriba y entonces tenía uno que estar muy atento. Ponerse siempre a cubierto y guardar los protocolos de seguridad.

¿Estuvo en enfrentamientos?


Sí, recuerdo uno, era de madrugada, estaba lloviendo y comenzaron a dispararnos desde arriba de la comuna, con el compañero nos parapetamos y empezamos a responder el fuego y llamamos los refuerzos, porque eran muchos, ya luego llegaron los demás compañeros, se volteó la tortilla y a los bandidos les tocó salir corriendo.

¿Cuánto tiempo estuvo en Medellín?


Tres años: 2013, 2014, 2015. Después llegue a Barranquilla con mi esposo, porque él es de acá, el también es policía. Nos conocimos en la Estación de Belén y cuando nos casamos él pidió el traslado y luego yo por el tema de la unión familiar. Desde que llegue a Barranquilla he trabajado en la UCJ, la antigua UPJ, soy control locker, es decir recibo y entrego las pertenencias de las personas que ingresan.

¿Qué mensaje le envía a la ciudadanía?


Que colaboren mucho con la Policía, que confíen en sus autoridades y sobre todo darle las gracias a la gente que nos apoya, porque nosotros necesitamos a la gente para hacer un buen trabajo. Les digo que existimos muchos policías buenos, que nos esforzamos por dar lo máximo, que somos como cualquier otro ciudadano, como sus familiares, como sus padres, como sus hijos, como sus hermanos.

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