Historias

Seis madres con alma y corazón verbenero

Las mujeres también hacen su aporte al circuito picotero.

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Dentro del circuito de estaderos y verbena se mueven mujeres que han hecho grandes aportes a mantener viva esta manifestación de la cultura popular festiva de la ciudad. Algunas de ellas son consideradas matronas que con tesón se ganaron el respeto de un mundo dominado por hombres. Son madres emprendedoras como Norma Zúñiga Pérez, la primera mujer que tomó las riendas de un picó, El Son Africano, y que también le dio vida a una de las verbenas más populares en Nueva Colombia, Son Palenque. Con estas actividades convirtió en profesionales a sus siete hijos en profesionales, todo un gran referente para las nuevas generaciones.

Otra matrona verbenera es Edith Lastra, experimentada organizadora de bailes y excelsa programadora musical, muy solicitada los fines de semana por los dueños de estaderos. Para homenajear a las madres hoy en esta fecha tan memorable, AL DÍA también resalta la labor que vienen haciendo las programadoras de las nuevas generaciones, entre las que se destaca Fairuz Suárez, la locutora y líder de El Mundy Turbo, Ana María Pérez (Anny, La Pechy), la también locutora Fania Paba, hija del inolvidable Jairo Paba Salcedo, y la excelsa bailarina Jessica Ardila.
A ellas y todas las madres atlanticenses, desde esta redacción les deseamos mil felicidades en su día.

LA VIEJA, PIONERA DE LOS PICÓS


En Nueva Colombia a Norma Zúñiga Pérez la conocen como La Vieja, ella alega que no es por sus 78 años, sino por el cariño que le tienen. Esta mujer oriunda de Maríalabaja (Bolívar) llegó a Barranquilla en 1960, y comenzó a trabajar en cantinas, picós y casetas, hasta que en 1971 salió al ruedo con su máquina de sonido El Son Africano. De esta manera se convierte en la primera mujer en nuestro medio en manejar un picó. “Siempre lo he dado todo por sacar adelante a mis siete hijos, soy madre soltera y eso no es impedimento para cumplir mis metas, y luego de 48 aún tengo mi picó en formato turbo”.

Zúñiga también fundó en 1980 la caseta Son Palenque, en la que varias generaciones siguen bailando lo mejor de la música africana. “Al principio metíamos artistas como Rufo Garrido y Pacho Galán, porque en esa época primaba la música costeña. Nuestra fama trascendió y luego metimos picós como El Conde de Cartagena. También tuvimos a Joe Arroyo, y con mi picó alterné en la 72 con Diomedes y Rafael Orozco”, cuenta la abuela de 26 nietos, 32 bisnietos y una tataranieta.

Sobre la experiencia de ser madre sostiene que le ha servido para forjar su carácter. “Me tocó sola, algunos borrachos se aprovechaban de eso y se iban sin pagar, pero yo los correteaba y me daba trompadas con ellos hasta que me daban la plata”, dice entre risas la morena que tuvo como exclusivos éxitos como Aissa o Los Pepes y El Jiménez.

Concluyó que se siente realizada porque a través de la cultura picotera se ha ganado el respeto de la sociedad.

UNA BRAVA PROGRAMANDO


En Las Nieves creció la fama del buen gusto musical de Edith Lastra, reconocida como La Ardillita del Sabor. A sus 79 años y madre de ocho hijos, resume en una frase lo que representa la verbena para ella. “La música es mi vida”, dice mientras se le ilumina la mirada.

En la década de los 60 creó el baile Los Chismosos de la 20D, que se mantuvo vigente por dos décadas, pero con el fenómeno del pandillismo le tocó refugiarse en estaderos como Ipacarai y Salsa 8, donde deslumbró con su programación salsera. “Cuando hago un evento o estoy frente a la tornamesa y pongo clásicos salseros, africanos o boleros, regreso a mis mejores épocas y me siento una quinceañera”, afirma.

Dos de los grandes eventos organizados por Lastra son El Zafarrancho Carnavalero, que hace 22 años realiza el Martes de Carnaval. El otro lo lleva a cabo el Jueves Santo, hace 18 años, y se denomina Boleros, baladas y algo más. “A eso no les cabe una aguja, esa es mi felicidad ver a todos corear y bailar las canciones que programo. No hay un solo estadero de renombre en Barranquilla y Soledad que no haya taqueado”, dice llena de orgullo.

‘La abominable mujer de Las Nieves’ como también es conocida, es nieta del fallecido director de orquestas Julio Lastra, quien le dio la oportunidad a Nelson Pinedo de debutar a nivel profesional con el tema Mi cariño. “La música me corre por las venas”.

Sobre su rol de madre indicó que es un trabajo titánico, pero también el más hermoso de todos. “No hay nada más satisfactorio que criar a tus hijos y verlos crecer como hombres y mujeres de bien. En mi familia ninguno heredó mi pasión, y hasta se ponen bravos cuando hago mis eventos, pero saben que si no lo hago me enfermo”.

LA PATRONA DE EL MUNDY TURBO


Las riendas de El Mundy Turbo, uno de los picós de tradición las lleva Ana María Pérez (Anny, La Pechy), quien desde los 16 años se la ha pasado disfrutando del ambiente verbenero. “Mi mamá me cascaba porque andaba correteando picós. Hace cuatro años estoy metida de lleno en el tema de programación musical, locución, creación de eventos y administración de El Mundy Turbo, y me siento realizada con esto”.

La Pechy dirige en Sensación Stereo (107.6 FM) los programas El Show del vacile y Pegaíto al picó, desde de los que convoca grandes masas. “El 1o. de mayo hice el Día Mundial de la Champeta, espacio de 12 horas seguidas en el que programaron picoteros de Barranquilla, Soledad y Malambo”.

Para ella ser madre es sinónimo de valentía. “Soy madre soltera y vivo del picó. Mis dos hijas se sienten orgullosas y dicen que soy famosa, eso las hace felices”.

SER MADRE ES UN REGALO DE DIOS


La locutora de Madrigal Stereo y programadora Fairuz Suárez, cuenta que por años intentó tener un hijo y le era imposible. “Hay muchas mujeres que no tienen este privilegio y me siento afortunada de ser la bella madre de Mayler Fabián, de 6 años; y Mayli Sofía, de 3. En mi ocurrió un milagro, ser madre es el regalo más valioso que Dios me ha regalado y lo disfruto a diario”.

La reina del Sur, como la conocen, trabajó entre 2003 a 2015 con Jairo Paba, quien la encarriló por el ambiente verbenero. En 2009 programó por primera vez en La Estación y desde entonces no ha parado.

“Este es el mes del rebusque, es cuando más nos contratan, tenemos agenda llena”.

HIJA DE TIGRE, SALIÓ TIGRILLA


Otra de las madres reconocidas dentro del circuito de estaderos es Fania Paba, hija del desaparecido Líder Jairo Paba Salcedo, a quien acompañó en cabina durante los últimos 11 años. “Desde 2008 estoy programando en estaderos, aprendí mucho escuchando lo que hacía mi padre en Buenos días con Jairo y Viernes para recordar, esa es la música que me gusta y afortunadamente la que aún pone a gozar a la gente”.

Fania es madre de Camila Andrea, de 15 años; Juan camilo, de 13 y acaba de adoptar a Génesis, de 4 años.
Sobre el papel de la mujer en la verbena resalta que son sinónimo de sentimiento. “Somos más románticas, por eso es que cuando programamos tocamos muchas fibras”, dice la joven que en sus eventos no pueden faltar temas como El Aweise, Rumbón Melón, Descarga caliente y Punto final.

DIOS ME PREMIO AL SER MADRE SOLTERA


La bailarina y coreógrafa Jessica Ardila es otra de las madres que con su talento despierta buenos comentarios en los estaderos. “A los 17 años me metí en este mundo por mi papá (José Ardila), que me llevaba al desaparecido estadero Salsa Estrella, me quedaba escuchando música y me explicaba un poco sobre sus autores”. En 1994 hizo historia al conquistar el primer concurso de bailadoras de salsa en esta ciudad, organizado por el Rancho Currambero. “Las mujeres demostramos que los picós y estaderos no solo son un ambiente para tomar, somos voceras, cada una desde su esquina aporta y defiende lo suyo”.

Ardila que les ha dado estudios superiores a sus hijas Camila, de 19 años; y Valentina, de 18, ha sido padre y madre para ellas. “Dios me premio al ser madre soltera porque aprendí a ser más guerrera y a recibir todo su cariño”, contó la bailarina que enloquece cuando suena El King Nigth.