¿Qué Pasa?

Buque-hospital de EEUU: una cita médica con mucha lúdica

Miles de pacientes han sido atendidos en las primeras dos jornadas.

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El coliseo mayor de la Villa Bolivariana, de Santa Marta, es el albergue por estos días de cientos de personas de escasos recursos que acuden con el propósito de encontrar una cura a sus padecimientos. La misión humanitaria del Buque Hospital USN Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, asomó desde el pasado 18 de agosto como una “luz de esperanza”.

Gentes de todas las edades se dan cita en el escenario deportivo, convencidos de que sanarán o por lo menos iniciarán la ruta para mejorar sus males. La tecnología de punta y el conocimiento científico, se asocian para ofrecer la esperada oportunidad.

Las jornadas se han convertido en una sana integración, en donde los pacientes con los médicos, odontólogos, terapistas físicos, optómetras y otros profesionales de la salud, han creado estrechos vínculos de confianza.

El trato entre las partes tiene un alto grado de sensibilidad, aspecto que este medio pudo comprobar en un recorrido por los diferentes espacios de atención habilitados en el Coliseo Mayor.

Por ejemplo, el Dr. Thomas examinaba la boca de Daniela Marentes, una paciente de 11 años, pero al tiempo que cumplía con el procedimiento, le cantaba y emitía con su voz los sonidos de animales, como la jirafa, el perro, el gato y la vaca.

“Vamos ahora hazlo tú… ¿cómo hace el elefante?…”, le dijo poco después de terminar con el trabajo de higiene oral para lo cual Daniela había acudido.

A pocos pasos de allí, luna médico jugaba con una bola de plástico con una niña de 5 años que esperaba turno, mientras al otro extremo otros jugaban baloncesto con un pequeño.

“Los tratan con cariño, son amables y tolerantes”, dijo Lolimar, la madre de Daniela, quien añadió que “la llegada de esta misión humanitaria ha sido una bendición”.

El samario Elvis Charris solo tuvo palabras de agradecimientos. Luego que le curaran una muela a punto de perdérsele señaló: “¡Estos manes se sobraron!”.

“Ha sido una de las mejores cosas que han hecho aquí en Santa Marta desde que tengo uso de razón”, dijo emocionado.

Pacientes venezolanos

La convocatoria con ocasión de la llegada del Buque Hospital de la Armada de los Estados Unidos, ha permitido que en Santa Marta se registre un encuentro de las familias venezolanas.

Stefany Hernández, de San Francisco, Estado Zulia, llevó a su pequeño Maicol - aún de brazos - preocupada por recurrentes desvanecimientos. Al bebé le formularon un ecocardiograma con técnica modo M, que por falta de recursos no se lo había podido realizar.

La oportunidad se le dio con el Buque Hospital, en donde no solo le hicieron el procedimiento sino que lo auscultó el cardiólogo. “El niño no sufre del corazón”, fue la satisfactoria respuesta del científico.

Nairilin Leal, oriunda de Cabima, también del Estado Zulia, llevó a su hija Naire Vargas para que le trataran una Mielitis Transversa, enfermedad que consiste en la inflamación de los dos lados de una sección de la médula espinal. “Ya la habían visto en mi país, pero esta es una gran oportunidad la que se nos presenta”, anotó.

Luz Mery Parra, de San Felipe Estado Yaracui, confía en que Adara Valentina, de un año, supere el cuadro gripal que presenta desde hace varios días, pero también que le formulen para sanar las erupciones en el cuerpo.

Denis Villalobos, de 42 años, de Anzoategui, presenta astigmatismo y debido a que viajó a Colombia dejó el tratamiento que venía realizándose en su país. “Vengo aquí para ver si por fin logro corregir mi visión”, precisó.

Carmen Barrios celebra este jueves sus 80 años de nacida y quiere festejarlo cómodamente… en una silla de ruedas. “Vengo a buscar lo que en los últimos 5 años no he podido encontrar. Tengo la esperanza que voy a conseguir la silla de ruedas”. Hoy se apoya en un caminador, pero custodiada de cerca por una hija.

El coliseo mayor de la Villa Bolivariana es el albergue de cientos de personas.

Patologías

El teniente de la Fuerza Naval USA y médico de familia, César René Mojica Vásquez, manifestó que en los primeros dos días de jornada asistencial les queda claro un factor común de los pacientes: la difícil situación económica.

“Son personas de bajos recursos que no tienen la posibilidad de un tratamiento, de conseguir medicamentos y de no ir a las citas de continuación”, comentó.

Dijo que las principales patologías son presión alta, en adultos, además fallos congestivos cardíacos, diabetes y asma. En optometría, mucha cataratas, en odontología, caries y en los niños problemas respiratorios y alergias.

Indicó que se están atendiendo entre 800 a 1.000 personas al día.

Los adultos mayores han sido beneficiados por esta acción.

El ejército nacional

La atención humanitaria que durante estos cinco se ha prestado a los colombianos y venezolanos residentes en Santa Marta ha sido a través de la unión de esfuerzos combinados entre el Comando Sur de los EE.UU, el Gobierno Nacional, el Ejército Nacional de Colombia con la Primera División y el Comando de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo, así como la Fuerza Aérea y la Armada Nacional.

El teniente coronel José Luis Cabra, del comando de acción integral del Ejército, dijo que “son acuerdos de intención que tenemos, para jornadas netamente humanitarias y de servicios de salud”.

La odontóloga y capitán de la reserva, Katty Barreto, expresó que esta actividad cuenta con 300 oficiales de reserva en toda la región Caribe, que se intercalan por día. Cuentan también con profesionales en medicina general y especializada, quienes ponen al servicio todas sus capacidades académicas para brindarle una mano amiga a quienes lo necesitan.

La misión Comfort 2019 busca a través de la llegada del buque USNS Comfort a Santa Marta, impulsar oportunidades para la inclusión social y transformación del departamento.

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