Guardaespaldas evitó atraco a Elías Abohomor: Policía
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En la entrada de este negocio ocurrió el ataque a bala contra Elías Abohomor
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Kenji Doku

Guardaespaldas evitó atraco a Elías Abohomor: Policía

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Elías Abohomor Salcedo tuvo participación en la masacre de Caño Dulce.

La Policía Metropolitana de Barranquilla entregó detalles ayer sobre la acción criminal perpetrada la tarde del sábado en un negocio de la carrera 41 con calle 36, en pleno Centro, y en la cual resultaron baleadas tres personas, entre estas el comerciante Elías Eduardo Abohomor Salcedo, vinculado años atrás por la justicia a la masacre de Caño Dulce.

Los otros dos heridos fueron Federico Marriaga Castro, de 53 años y guardaespaldas de Abohomor, y la venezolana Grisel Vargas Prado, de 32 años, vendedora ambulante que pasaba por el sitio. Esta última, según la explicación de las autoridades, fue impactada por una bala perdida.

El coronel Carlos Tique, comandante encargado de la institución armada, expresó que en el lugar se intentó cometer un asalto contra Abohomor Salcedo, quien a eso de las 5:30 de la tarde llegó en una camioneta blindada. Al parecer, este era seguido por tres individuos en un taxi.

Cuando lo vieron bajarse para ingresar al negocio “Centro Óptico Mayorista de la Costa”, dos de los delincuentes se fueron detrás de él y le pidieron que entregara “un maletín”. Según la Policía, el acto era seguido por el escolta de Abohomor, quien abrió fuego contra los sujetos luego de verlos intimidar a su jefe con armas.

“Por la reacción de su escolta se produce un intercambio de disparos. Debido a esto resultan con heridas Abohomor, el escolta y la mujer venezolana”, señaló el coronel Tique. Sobre los criminales, el oficial dijo que uno de los sujetos logró ser detenido luego de que Abohomor y su guardaespaldas lo identificaran como uno de los que disparó en el intento de asalto. “Las otras dos personas huyeron, pese a una persecución”, agregó el oficial. La Policía, hasta el día de ayer, no había entregado información sobre la persona que fue capturada por el hecho.

EL CASO ABOHOMOR

El Juzgado Penal del Circuito Especializado de Descongestión resolvió en 2011 que Elías Abohomor Salcedo tuvo participación en la recordada masacre de Caño Dulce, uno de los primeros ‘falsos positivos’ de las Fuerzas Militares y que sucedió a la 1:50 p.m. del 14 de agosto de 2006, en una trocha próxima al balneario de Tubará, Atlántico. Por ese hecho, a Abohomor le fue impuesta una condena de 14 años de cárcel por homicidio agravado, secuestro simple, falso testimonio y falsa denuncia.

Sin embargo, en abril de 2012 la Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla aumentó la pena al hombre a 31 años de prisión, como coautor del hecho. En junio de 2012, agentes de la Sijín detuvieron al comerciante en cumplimiento a una orden de captura por la condena. Fue enviado a la cárcel Modelo y en diciembre de ese mismo año salió en libertad luego de acudir a la figura de Hábeas Corpus que le fue concedida por un juzgado del municipio de Córdoba Tetón, en Bolívar, bajo el argumento de que su detención no cumplió con los requisitos legales.

En aquel momento, el establecimiento carcelario dio a conocer la decisión judicial a las instancias que condenaron a Abohomor, incluida la Corte Suprema de Justicia donde se tramitaba un recurso de casación a favor de él. Desde aquel momento, este permanece en libertad. Años después, en 2017, en el círculo judicial barranquillero se conoció sobre la anulación de la sentencia condenatoria de 2012 contra Elías Abohomor Salcedo. El autor de dicha decisión fue el juez noveno penal municipal, Edwin Volpe Iglesias.

A través de una tutela, el togado anuló el fallo contra Abohomor, pero eso le costó el cargo y una condena por prevaricato por acción. Volpe Iglesias fue condenado a 4 años y seis meses de prisión por la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia.

Fuentes cercanas a Elías Abohomor contactadas por este medio señalaron que este hoy “no tiene cuentas pendientes con la justicia” y que se dedica a negocios personales. El hombre permanece en una clínica del norte de la ciudad a la espera de ser intervenido quirúrgicamente debido a que uno de los tres balazos que recibió el sábado se alojó en su abdomen y otro fracturó su clavícula.

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