La música de gaita llora a su voz líder, adiós a Juan ‘Chuchita’ Fernández
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Jonathan Díaz Cárdenas

La música de gaita llora a su voz líder, adiós a Juan ‘Chuchita’ Fernández

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Folcloristas y nuevos gaiteros coinciden en que el fallecido juglar tenía una conexión con los sonidos modernos. Defender su legado es la tarea a realizar.

La voz icónica de los Gaiteros de San Jacinto, Juan Alberto ‘Chuchita’ Fernández Polo, se apagó este jueves en su terruño por causas naturales. El artista de 90 años que con su garganta convirtió en éxitos canciones como: Campo alegre, Celestina, Viene amaneciendo, Rogelio y Zafras, era dueño de una voz nostálgica, afinada y capaz de llegar a los tonos altos con una facilidad envidiable.

Este cantautor junto a su tío Antonio ‘Toño’ Fernández, fueron pioneros del canto en la música de gaita, un género que antes de la década de los 40 se había caracterizado por ser netamente instrumental.

En su casa ubicada en el barrio Torices de San Jacinto, Bolívar, rodeado de su esposa y 10 hijos, el juglar se despidió de manera tranquila según contó su hija Emérita Fernández.

“Su salud había decaído, tenía problemas de artrosis y achaques propios de sus 90 años. Pero murió feliz porque el martes estaba rodeado de sus hijos. Antes de morir me dijo que yo era su acompañante, que iba a quedar sola, pero que no me preocupara porque donde quiera que estuviera él se convertiría en mi ángel de la guarda”, detalló Emérita.

Agregó que este 6 de agosto cumpliría 91 años y su familia le estaba preparando una celebración a lo grande. “No nos alcanzó el tiempo”, lamentó.

Pese a que era analfabeta, encontró en la música la herramienta para contar historias, interpretando con pasión y autenticidad canciones que transmitían el sentir campesino.

Gabriel Torregrosa, actual director de los Gaiteros de San Jacinto, destacó que además de su canto, componía, ejecutaba las maracas, la tambora y era un gran bailador de gaita y cumbias sanjacinteras. “Perdimos a un juglar. El maestro Juan fue fundador junto a su tío Toño Fernández de los auténticos Gaiteros de San Jacinto. Participó en la producción de El último Cacique, la cual le dedicamos y con la que fuimos nominados a los Grammy Latinos en el 2020. Allí también estuvo Toño García, que es el último que queda de esa gran camada”, explicó Torregrosa.

Sobre el origen de su apodo, el propio maestro en 2012 cuando recibió el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura, contó que surgió en medio de una parranda y que quien lo bautizó así fue Andrés Landero, el Rey de la Cumbia.

“La primera vez que toqué la guacharaca a su lado lo hice con mucho estilo, le daba la vuelta al instrumento y no perdía el ritmo, eso lo impresionó y dijo ‘Ah vaina este ‘chuchita’ toca bien’ (relacionándolo por su delgada figura con un zorro chucho), y santo remedio, desde entonces todos me conocen como Juan ‘Chuchita’ Fernández”.

“Se sentía rey en Barranquilla”

El decimero Lisandro Polo, director de la Noche de Tambó, contó que fue un constante amenizador del Carnaval de Barranquilla y que fue homenajeado en 2016 junto a Pedro ‘Ramayá’ Beltrán en su evento.

“Se nos fue un juglar de mil batallas, referente de la tradición oral, un hombre que transmitía esa alegría que nace del alma, él sentía la música y por eso su figura fue reconocida a nivel mundial. Una vez lo invité  a la Noche de Tambó y me dijo que acababa de llegar de París, con una frescura como si fuese salido a pasear a la esquina”.

Polo elogió sus dotes de repentista, lo que le daba un valor agregado. “Él se sentía rey en Barranquilla y por eso siempre apartaba un lugar en su agenda para venir al Carnaval, me decía que los aplausos que le daban aquí eran únicos”.

También le dedicó una décima para despedirlo: “Juglar de las mil batallas/ insignia de nuestro folclor/ fuiste el gaitero mayor/ hoy en el cielo te hayas/ ganaste tantas medallas/ y ahora dejas desconsuelo/ te llora todo tu suelo/ incluyendo el alma mía/ hoy canto de vaquería/ se escucha fuerte en Cielo”.

Admirado por las nuevas generaciones

El ganador de del Grammy Latino 2017 en la categoría Mejor Álbum Folclórico por Fuego de pura sangre, es sinónimo de admiración y respeto entre la nueva sangre de la música de gaita.

Marlon Peroza, director de los Gaiteros de Pueblo Santo, lo definió como “un puente” que conectaba la esencia de los auténticos Gaiteros de San Jacinto con las nuevas generaciones. “Quienes lo conocimos, escuchamos y aprendimos de su magistral interpretación estamos llamados a continuar su legado. Actualmente la música de gaita se canta y es mucho más cercana a los oídos de quienes no la escuchan constantemente, y eso se lo debemos en gran parte al maestro Juan. Desde Gaiteros de Pueblo Santo vamos en esa vía”.

Peroza contó que la experiencia más bonita que tuvo a su lado ocurrió en el Festival Autóctono de Gaitas de San Jacinto, donde interpretó el tema Camino al paraíso en el que lo menciona. Al escuchar su nombre se levantó de la silla y aplaudió.

“Con la voz de Juan Chuchita/ sabe que al pueblo llegó/ y Toño le da el descanso que con sudor se ganó/ descansa el alma y el lomo/ al final de tu camino/ que no habrá llantos ni penas/ pa’ quién gozó su destino”, reza en la letra que aplaudió el juglar.

A su turno el gaitero Nayib Feres, líder de la Banda de Nayo, resaltó la especialidad del maestro para cantar porros y esa nostalgia que le imprimía a las melodías. “El mayor legado que deja es la calidad en la interpretación de los ritmos lentos de la gaita larga como el porro y la cumbia. Era dueño de una voz afinada y una picardía al hablar que le permitía adornar las melodías entre saludos, chistes o comentarios. Su forma de golpear hacía que su canto sobresaliera debido a que no le daba pena mostrar sus raíces”.

Leang Manjarrés Wong, gaitero grupo Bozá, resaltó que escuchar su voz era como transportarse al campo, y que cada vez que se lo encontraba en algún evento, siempre aplaudía las nuevas propuestas, especialmente las que estaban cargadas de fusiones y ritmos electrónicos.

Su hermana Ailan Manjarrés Wong, machera del grupo Bozá, hizo un llamado a las autoridades por velar por la calidad de vida de los juglares. “Tenemos que ver más hacía nuestros maestros, porque este murió en condición de pobreza, en el olvido, creo que una voz como esta debía partir en mejores condiciones. Sabemos que hay muchos músicos que están pasando situaciones muy difíciles y es necesario que los ojos se fijen en esas joyas que tenemos en nuestro Caribe”.

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