¿Qué Pasa?

¡Una serenata con el alma para ‘Rafa’!

Los ‘binomistas’ no dejaron solo a su ídolo en el aniversario 27 de su partida.

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Cada vez que se conmemora un nuevo aniversario de la muerte del ídolo vallenato Rafael Orozco, la nostalgia se apodera de los ‘binomistas’, esos fieles amantes de su música que pese a que han pasado 27 años de su partida siguen manteniendo vivo su legado. Su ausencia es solo física, porque su música se aviva a diario, así lo afirma Rosmery Balceiro, una de las integrantes del Club de Fans Binomistas de Barranquilla, quien prestó su casa ubicada en el barrio Villa del Carmen (carrera 36 No. 55-67), para que el lunes desde las 8:00 p.m. sonaran los clásicos que ‘Rafa’ hizo con su compañero de fórmula, el acordeonero Israel Romero.

Con una modesta amplificación y la presencia de unos 60 ‘binomistas’ procedentes de ciudades como Bucaramanga, Medellín, Santa Marta, Cúcuta, San Alberto (Cesar) y obviamente de Barranquilla, se cumplió la ‘Rafiada’, una parranda vallenata en la que solo sonó lo mejor del repertorio ‘binomista’.

“La fiesta se extendió hasta las seis de la mañana, fue muy divertida, recordamos a nuestro ídolo con mucha alegría, porque eso era lo que él producía, sonaron temas como Nostalgia, La creciente, Solo para ti, entre otras que no pasan de moda”, contó Balceiro, quien hace 27 años integra este club de fans.

Los actos continuaron ayer desde las 11:00 a.m. al pie de la tumba donde reposan los restos mortales del cantante, en el cementerio Jardines del Recuerdo, donde se cumplió una misa en su honor y se desarrollaron concursos como La voz de ‘Rafa’ con algunos imitadores como Omar Viloria oriundo de Barrancabermeja. “Yo era percusionista de varias orquestas y tras la muerte de ‘Rafa’ mucha gente empezó a notar mi parecido con este artista y cuando subía a tarima me confundían con él, así que me puse a estudiar sus ademanes y a perfeccionar mi look. Así comencé a llevar su legado por diferentes partes del mundo, tengo 10 días de haber llegado de Israel llevando la música vallenata a esa Tierra Santa”, dijo en dialogo con AL DÍA el imitador que se presentó en la primera temporada de Yo me llamo, reality que le abrió muchas puertas.

Henry Vergel Gaona, es un ‘binomista’ que viajó desde Ábrego (Norte de Santander) para conmemorar esta fecha. “Anoche (el lunes) estuve en la ‘Rafiada’, esa parranda Vallenata en su honor en la que se viven muchos sentimientos encontrados, hay nostalgia porque no está físicamente, pero también hubo alegría porque sus canciones permanecen con el paso del tiempo. Ahora estoy aquí en su tumba para orar por su alma. Hace una década vengo a Barranquilla para esta fecha porque me considero un romántico en cuerpo y alma”.

Otro que asistió a esta cita anual fue Rigoberto José Martínez Pineda, oriundo de Sincelejo. “Hablar de Rafael Orozco es hacer alusión directa al romanticismo y disciplina. A mí me gusta mucho su música por esa ternura que inspiraba. Aquí no paran los homenajes, ahora el viernes un grupo de 30 personas viajamos a Sincelejo a la quinta reunión ‘binomista’”.

Durante el evento también se entregaron menciones de honor a los seguidores más fieles, quienes cantaron a todo pulmón temas como No pasará lo mismo, Relicario de besos y El llanto de un rey.

‘Es un privilegio haberlo encarnado’

Alejandro Palacio, quien tuvo el privilegio de encarnarlo en la pantalla chica llegó al cementerio con un ramo de flores amarillas y acompañado de su acordeonero Jair Meza para ofrecerle una serenata. “Dime pajarito/porque hoy estás triste/no escucho en tu canto/la misma alegría”, fue la primera estrofa que entonó Palacio, recordando así el tema Dime pajarito.

“Es un privilegio haberlo encarnado en la televisión para así recordárselo a las viejas generaciones y también presentárselo a los jóvenes. Han pasado 27 años y ‘Rafa’ sigue vivo entre su gente, esto es hermoso. Tengo mucha nostalgia, pero también mucha gratitud por todo lo que él ha significado en mi carrera, yo hice parte del Binomio de Oro, continuando su legado y luego se me presentó la oportunidad de revivirlo, así que me siento dichoso, he venido hasta aquí para decirle gracias”, dijo Palacio quien fue asediado por las personas que participaron de los tributos, solicitándoles fotografías y autógrafos.

Jacinta Bueno Vega, quien ha sido la nana de las tres hijas del artista, Kelly Johana, Wendy y Loraine, dijo que esta es una fecha que se vive con mucha nostalgia en el seno de su hogar. “Ellas lo recuerdan a diario, pese a que ya están grandes y están trabajando, él siempre ha sido la luz de sus ojos. En lo personal siempre me vengo de Bogotá para compartir con sus seguidores y agradecer por no dejar morir los recuerdos de mi patrón”.

Dos generaciones, una pasión

Entre el grupo de ‘binomistas’ procedente de diferentes ciudades está Wendy Cárdenas, de 13 años quien llegó procedente de Medellín. “Mi abuela me ha inculcado el amor por la música de Rafael Orozco, no lo conocí físicamente, pero a través de sus canciones lo he aprendido a querer, me encanta mucho La creciente, porque está cargada de buena letra y de mucho sentimiento, algo que no se ve ahora, porque lo que suena es puro reguetón”, dijo la menor que lleva el nombre de una de las hijas del artista.

Jimena Santamaría, abuela de Loraine, se mostró feliz porque en Barranquilla han mantenido viva la memoria del eterno líder del Binomio de Oro.

“Es hermoso esto que hacen acá, soy ‘binomista’ desde los 10 años y qué bello que acá lo recuerden con tanta alegría en el aniversario 27 de su muerte. Todo el sentimiento que despierta él se lo he transmitido, llevamos seis años viviendo a Barranquilla para esta fecha y mientras Dios lo permita lo seguiremos haciendo”.

Mercedes Judith Sicarielo, una de las que recibió reconocimiento por ser una de las más antiguas del club de fans, explicó que siempre que se acerca esta fecha sueña con él y programa su música todo el día. “Cuando me dijeron que lo habían asesinado no lo creía, ese día no dormí esperando que llegara el periódico y solo hasta que vi la noticia, comprobé que era serio y comencé a llorarlo, es un dolor que para mí es como si se hubiese muerto un familiar”, declaró la mujer de 69 años que vive en el barrio Alfonso López.

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